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Una Historia de Superación  

Verás, yo tuve una gran ventaja sobre los demás. Sufría de Polio, y estaba totalmente paralizado, y la inflamación era tan grande que tenía también una parálisis sensorial. Podía mover los ojos y mi audición estaba intacta.  

Llegué a sentirme muy solo acostado en la cama, incapaz de mover cualquier cosa que no fueran mis ojos. Estaba confinado en una granja con siete hermanas, un hermano, mis padres y una enfermera. ¿Y cómo podría entretenerme?

 

Empecé a observar a la gente y a mi entorno. Pronto aprendí que mis hermanas podían decir ‘no’ cuando en realidad querían decir ‘si.’ Y podían también decir ‘si’ queriendo decir ‘no’ al mismo tiempo. Podían ofrecer una manzana a otra hermana y luego retenerla. Y comencé a estudiar el lenguaje no verbal y el lenguaje corporal.

 

Tenía una hermanita bebé que había comenzado a aprender a gatear. YO iba a tener que aprender a pararme y a caminar. Y puedes imaginar la intensidad con la cual observé a mi hermanita mientras progresaba del gateo a aprender a pararse. Y tú no sabes como aprendiste a pararte. Ni siquiera sabes como caminaste.

 

Puedes pensar que eres capaz de caminar seis cuadras en línea recta — sin tráfico peatonal o vehicular. ¡No sabes que no podrías caminar en línea recta a paso constante!

 

No sabes lo que haces cuando caminas. No sabes como aprendiste a pararte. Aprendiste estirando una mano hasta alcanzar un soporte e irguiéndote. Esto produjo presión en tus manos — y, por accidente, descubriste que podías poner peso en tus pies. Lo cual es algo muy complicado porque tus rodillas se doblaban — y, cuando tus rodillas lograban quedarse derechas, tu cadera se torcía.

 

Luego se te cruzaron los pies. Y no podías pararte porque tanto tus rodillas como tu cadera no se sostenían.

Tus pies estaban cruzados — y pronto aprendiste que tenías que separar los pies — y te enderezas, y tu trabajo es aprender a mantener tus rodillas derechas — una a la vez, y tan pronto como aprendes eso, debes aprender como dirigir tu atención para que la cadera se mantenga derecha.

 

¡Luego descubriste que debías aprender a prestar atención para mantener tu cadera y tus rodillas derechas a la vez y mantener los pies separados! Ahora finalmente te pudiste parar teniendo tus pies separados, apoyándote en tus manos. 

“Luego vino la lección en tres etapas...  

Distribuyes tu peso en una mano y tus dos pies, la mano izquierda no te está dando apoyo para nada. Trabajó honestamente duro — permitiéndote aprender a pararte derecho, tu cadera derecha, tus rodillas en línea, tus pies separados, la mano derecha presionando hacia abajo firmemente.

 

A continuación descubres como alterar el balance de tu cuerpo. Alteras el balance de tu cuerpo girando tu cabeza, girando tu cuerpo. Debes aprender a coordinar todas las alteraciones del balance de tu cuerpo cuando mueves tu mano, tu cabeza, tu hombro, tu cuerpo — y luego debes aprenderlo todo una vez más con la otra mano.

 

Después sigue el trabajo terriblemente duro de aprender a tener las dos manos arriba y moverlas en todas direcciones y a depender de las dos sólidas bases de tus pies, ampliamente separados. Y manteniendo tu cadera derecha — tus rodillas derechas y manteniendo la atención de tu mente tan dividida como para poder atender a tus rodillas, tu cadera, tu brazo izquierdo, tu brazo derecho, tu cabeza, tu cuerpo. Y finalmente, cuando tuviste suficiente habilidad, intentaste balancearte en un pie. ¡Esa fue una tarea sumamente ardua!

 

¿Cómo sostuviste tu cuerpo entero manteniendo tu cadera derecha, tus rodillas en línea y sintiendo el movimiento de tus manos, el movimiento de tu cabeza, el movimiento de tu cuerpo? ¡Y luego pusiste un pie adelante y alteraste el centro de gravedad de tu cuerpo! ¡Tus rodillas se doblaron — y estás sentado! Te levantaste nuevamente e intentaste una vez más. Finalmente aprendiste a mover un pie hacia adelante y dar un paso y pareció estar bien. Entonces lo repetiste — se sintió tan bien. ¡Luego el tercer paso — con el mismo pie — y te caíste! Te llevó un buen tiempo alternar derecho izquierdo, derecho izquierdo, derecho izquierdo. Ahora podías mover tus brazos, girar tu cabeza, mirar a derecha e izquierda, y caminar al mismo tiempo, sin nunca tener que prestar atención a mantener tus rodillas derechas, tu cadera derecha.”

 

Apuesto a que no recordabas que había sido así de laborioso aprender a caminar. Sin embargo lo lograste. Adelante, date una palmada en el hombro — ¡la mereces!

 

¿Te das cuenta que si lograste hacer todo esto... lo que puedes aprender es ilimitado?

 

Cualquiera sean las habilidades que necesites para triunfar, es posible aprenderlas. Solo tienes que encontrar una fuente probada de conocimiento, observar atentamente y luego aplicar lo aprendido...

Hacer

La última clave que corona y completa la fórmula. Si deseamos algo con toda nuestra alma, corazón y mente... si también sabemos como lograrlo... pero no hacemos nada al respecto... entonces nada pasa.

 

Llevar a cabo nuestros proyectos, es lo que nos separa de los “lectores” — gente que acumula información pero con el conocimiento adquirido no hace absolutamente nada.

 

Verás, uno de los conceptos más importantes que he aprendido es el de la “acumulación de los errores de juicio.” La mayoría de las personas cometen estos errores diariamente. Por ejemplo, todos sabemos que para mantener nuestros dientes sanos debemos cepillarlos tres veces al día. Durante la semana, con el apuro diario, muchas veces no cepillamos nuestros dientes después del almuerzo. Nada muy serio. Nuestro cuerpo puede soportarlo sin problemas. Ahora, ¿qué pasa cuando no hacemos lo que sabemos debemos hacer... y, repetidamente, dejamos de cepillarnos los dientes? La acumulación de las repetidas omisiones es lo que trae problemas.

 

Otras personas en cambio, diariamente llevan a cabo los pasos necesarios para triunfar. De la misma forma, leer diez páginas de un libro de marketing el día de hoy, no causará grandes cambios en las ganancias de tu empresa. Leer 10 páginas todos los días, es lo que al cabo de un tiempo te proveerá con los conocimientos para crear transformaciones sustanciales.

 

Hacer también significa tomar ventaja de todas las oportunidades que se te presentan, cuando se presentan.

 

Indecisión puede causarnos dificultades y demoras en lograr nuestros objetivos. Como dice el dicho popular, “No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.” 

Planeando tu futuro... 

Graba la fórmula del éxito en tu mente. Elige metas que te entusiasmen, dignas de ti. Analiza que cosas debes aprender para lograr tu propósito — y apréndelas. Ahora lleva a cabo con entusiasmo las acciones necesarias para alcanzar tu objetivo. Si sigues estos simples pasos — siempre triunfarás.

Es que al final, para alcanzar nuestras metas debemos hacer como el misil. Una vez seleccionada la meta, debemos enfocarnos con la precisión de un láser, y corregir los errores de curso hasta que logremos nuestro objetivo

 

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